En este Blog encontrará reflexiones sobre la Palabra de Dios, a partir de los textos del evangelio de la Liturgia Dominical. Además de comentarios sobre la Iglesia y sus testigos. Quiere ser una ayuda en el seguimiento de Jesús en la Iglesia desde el sur del mundo.

sábado, 24 de abril de 2010

El Padre y yo somos una sola cosa


Hch 13,14.43-52; Sal 100,2.3.5; Ap 7,9.14-17; Jn 10,27-30

Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen.
Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos.
Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre.
El Padre y yo somos una sola cosa".
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Cuarto domingo de Pascua es un día dedicado desde hace años por la Iglesia para la oración por las vocaciones sacerdotales. La liturgia nos presenta un breve, pero significativo trozo del evangelio de san Juan. Son dos las líneas centrales en este evangelio: Jesús es el Buen Pastor que cuida de sus ovejas;y que el Padre y el Hijo son una sola cosa.

La primera parte es una profunda oración de Jesús que se muestra como el Pastor enviado por el Padre y que conoce a sus ovejas, por esta razón ellas reconocen su voz, porque el las ama y las conoce. Pero no sólo las cuida sino que además Él les da la vida eterna, su protección es eterna, porque es Jesús buen Pastor quien nos da la Vida eterna. Es el Padre Dios quien le ha entregado las ovejas y por eso no le serán arrebatadas. Aquí se une con la segundo tema: Que el Padre y Jesús son una sola cosa, son de la misma naturaleza, todo el que conoce al Hijo, conoce al Padre. Esta íntima unión de ellos, con el Espíritu Santo es lo que conocemos como la santa Trinidad.

Jesús es el modelo para todo cristiano, en él los seres humanos encontramos a nuestro Señor, pero también la plenitud de la humanidad, aquello que estaba en el proyecto de Dios Padre desde la creación del mundo, sin embargo en la presentación que se hace de Jesús en el evangelio de este domingo, con la particularidad de Buen Pastor, nos hace pensar en el ministerio sacerdotal en la Iglesia, que en estos últimos tiempos ha sido tan golpeado. ¿Vale la pena hoy ser sacerdote en la Iglesia?: Nuestra respuesta debe salir desde la contemplación profunda de Jesucristo Buen Pastor, mientras no seamos imitadores de Jesús (como dice san Pablo), no seremos buenos sacerdotes. La santidad viene de Dios y a ella estamos llamados todos los cristianos, y desde nuestra vocación específica -de buenos pastores-los sacerdotes.

Que en este día del Buen Pastor, coloquemos nuestra mirada en Jesús, único y eterno Pastor del gran rebaño de la Iglesia y el mundo, que surjan nuevas y santas vocaciones sacerdotales en el seno de nuestras comunidades, que sean fieles imitadores de Jesús, con su vida y su palabra.

Buen Domingo.







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