En este Blog encontrará reflexiones sobre la Palabra de Dios, a partir de los textos del evangelio de la Liturgia Dominical. Además de comentarios sobre la Iglesia y sus testigos. Quiere ser una ayuda en el seguimiento de Jesús en la Iglesia desde el sur del mundo.

viernes, 27 de agosto de 2010

¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte!


Evangelio según San Lucas 14,1.7-14.

Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente.
Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola:
"Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú, y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: 'Déjale el sitio', y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar. Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: 'Amigo, acércate más', y así quedarás bien delante de todos los invitados.

Porque todo el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado".

Después dijo al que lo había invitado: "Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa. Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos.

¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!".
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Una vez más el evangelio de Lucas nos viene a recordar la propuesta revolucionaria de Jesús, que nos ofrece los valores de su Reino, que no son como los valores de este mundo que busca siempre aparecer en los primeros puestos dejandose seducir por la vanidad y la falsedad que nada tienen que ver con Cristo y su evangelio.

Jesús da sus ejemplos en medio de un banquete al que ha sido invitado y que bien nosotros podemos identificar con el Banquete Celestial, al cual estamos todos invitados. La primera enseñanza del Señor es en relación con los invitados que buscan sentarse en los primeros puestos, tal vez porque se consideraban más importantes que los demás o porque quería aparecer en frente de los "poderosos" e "influyentes" de la época. A éstos les hace ver su error, con un ejemplo en la misma medida de sus pretensiones, cuidado que por buscar los primeros puestos pueden quedar mal frente a todos los invitados si se les pide dejar esos puestos para otros invitados. Es Dios mismo que cambiará el orden injusto de la sociedad y hará que quienes están últimos serán los primeros, como ya lo cantaba la Virgen Madre en su hermosocanto que recordábamos hace dos semanas atrás.

Pero luego se dirige al dueño de casa, a aquel que lo invitó al banquete, para decirle que criterios debe tomar a la hora de invitar a una cena: "no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos", no porque sea malo hacerlo, sino porque ellos a su vez lo invitarán a la cena, es decir, invitaciones entre "satisfechos". Lógicamente no debe ser tomado en sentido literal, sino que es una invitación a descubrir cuales son los criterios de Dios que da a todos sin que podamos nosotros devolverle, ya que Él "no necesita nuestra alabanza, ni nuestras bendiciones lo enriquecen" (Prefacio común IV), así como Dios da gratuitamente, así también debemos ser (y hacer) nosotros: dar sin pedir nada cambio, en especial a aquellos que se encuentran al margen del camino, a los que el Señor quiere de invitados especiales en el Banquete de su Reino, "los pobres, los lisiados, los paralíticos, los ciegos".

El proyecto del Reino de Dios y sus bienaventuranzas (Lc 6,20-26), que Jesús nos propone en los evangelios busca nuestra verdadera felicidad, que podamos gozar de la eterna bienaventuranza. Que ciegos e insesibles somos los cristianos que no logramos ver, sentir y entender su mensaje de caridad de unos con otros. Que el Espíritu Santo ilumine nuestro corazón y abra nuestra mente para escuchar su Palabra este fin de semana.

Buen Domingo a todos.









1 comentario:

Anónimo dijo...

EN HORA BUENA PADRE CARLOS GRACIAS POR TU ENSEÑANZA DE LA PALABRA, QUE BIEN QUE TE MUEVAS POR EL CIBER ESPACIO, TE RECORDAMOS CON CARIÑO Y GRATITUD.

BERNARDITA, MISIONERA IDENTE

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