En este Blog encontrará reflexiones sobre la Palabra de Dios, a partir de los textos del evangelio de la Liturgia Dominical. Además de comentarios sobre la Iglesia y sus testigos. Quiere ser una ayuda en el seguimiento de Jesús en la Iglesia desde el sur del mundo.

jueves, 30 de diciembre de 2010

¿Dónde está el rey que ha nacido? (Epifanía del Señor)


Evangelio según San Juan 1,1-18.
Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. El no era la luz, sino el testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él, al declarar: "Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo". De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.
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La Iglesia celebra este domingo la Solemnidad de la Epifanía del Señor, que significa la manifestación de Dios, es decir del Hijo de Dios que se presenta como rey de Israel, a través de la presencia de los sabios de oriente. Sin embargo el texto del evangelio de Mateo, nos muestra a Cristo en contraposición de Herodes, es decir del que representa al poder mundano.

Los magos que llegan siguiendo la estrella de oriente preguntan, inocentemente por el rey que acaba de nacer, sin imaginar el revuelo que esta pregunta suscitaría en Jerusalén y en el rey Herodes. En su desconcierto éste manda preguntar donde debía nacer el Mesías: la respuesta basada en el profeta Miqueas es que la ciudad es Belén, la ciudad del Pan, un pequeño poblado de Judea, cercano a Jerusalén. Es en esta ciudad donde debe nacer el que será pastor de Israel.

Esta realeza mesianica de Jesús, sin embargo atemoriza y causa miedo y desconcierto a Herodes y muchos en Jerusalén, y el motivo de este temor es por el poder que ellos tienen, y que quieren a toda costa defender, por eso creen que la venida del Hijo de Dios, pone en peligro su poder. La respuesta a esos temores es a no tener miedo, sino que más bien abrir las puertas a Cristo, para quien abre su vida a la Palabra de Cristo, no existe temor alguno.

Dos comportamientos delatan a Herodes, en su actitud de querer defender su poder y sus propios intereses: uno el llamar a los magos en secreto, el actuar a escondidas, en las sombras, es la forma de quien vive en la hipocresía, en la mentira, en las tinieblas, de quien no busca la verdad, que no se abre a Cristo, ni a su Palabra. Por otra parte el hecho de pedir información exacta sobre el niño, esta voluntad maníaca de saber todo, de tener bajo control todo de Herodes, no es la actitud del creyente que se deja guiar, como los magos, por la estrella. El verdadero creyente es el que se abre a la adoración y a la escucha de la Palabra de Dios hecha hombre.

Dos verbos que aparecen en nuestro texto, nos sirven para nuestra oración: el ver y el adorar. Los magos, imagen de los creyentes sinceros, son aquellos que viendo la estrella, se dejan conducir por su luz hasta ver al Hijo de Dios, el rey esperado; y viéndolo se postran ante para hacer adoración.

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FELIZ AÑO NUEVO 2011 a todos nuestros lectores en América Latina, España y todo el mundo, que Dios los colme de bendiciones en este nuevo año.


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