En este Blog encontrará reflexiones sobre la Palabra de Dios, a partir de los textos del evangelio de la Liturgia Dominical. Además de comentarios sobre la Iglesia y sus testigos. Quiere ser una ayuda en el seguimiento de Jesús en la Iglesia desde el sur del mundo.

viernes, 31 de enero de 2014

Luz para el Mundo


Este domingo coincide con la Fiesta de la Virgen de la Candelaria, que en nuestros pueblos tiene mucha fuerza y devoción. Es por esto que los textos que se leen este domingo son los correspondientes a la Presentación del Señor. Entonces, ¿qué celebramos: la Virgen de la Candelaria o la Presentación del Señor?. Ambos acontecimientos celebramos. La Fiesta litúrgica es la de la Presentación, pero que está además relacionado con la bella advocación a la Madre de Jesús, como la Candelaria. Para entender de mejor manera esto, centrémonos en el texto del evangelio de Lucas, propuesto para esta festividad: Lc 2, 22-40.

En este pasaje se relata como María y José van a Jerusalén a presentar al niño Jesús, y a cumplir con los ritos de purificación prescritos por la Ley de Moisés. Ellos llevaron un par de tórtolas que eran una de las ofrendas propuestas por la Ley, y que era llevada por los más pobres, por ser de menor costo. Es así como vemos un cumplimiento que hacen los padres de Jesús, desde su condición humilde.

Dos personajes aparecen en esta visita que hacen a Jerusalén. Simeón un hombre mayor que había recibido la promesa de Dios, que no moriría sin ver antes al Mesías de Dios. Al ver a María con el niño en brazos exclamará: “mis ojos han visto la salvación…luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel”. Por eso la luz es uno de los signos importantes de esta fiesta, hoy se traducen en velas, candelas. Por eso María es la Virgen de la Candelaria, porque porta en sus brazos a Aquel que es la luz para el mundo. El otro personaje que aparece en el evangelio de hoy es una anciana de nombre Ana, que servía a Dios día y noche en el Templo. Ella al ver a Jesús dio gloria a Dios y hablaba a todos de él. Representa ella a los postergados de todos los tiempos que esperan al Dios liberador, contra toda esperanza.

Termina el texto del evangelio diciendo que Jesús crecía y se fortalecía, lleno de sabiduría y de Gracia de Dios. Dejemos crecer este año en nosotros a Jesús, para que nos regale su sabiduría, y con Él nos llenemos de su Gracia.

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