En este Blog encontrará reflexiones sobre la Palabra de Dios, a partir de los textos del evangelio de la Liturgia Dominical. Además de comentarios sobre la Iglesia y sus testigos. Quiere ser una ayuda en el seguimiento de Jesús en la Iglesia desde el sur del mundo.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Somos sal y luz del mundo


Is 58,7-10; Sal 112(111),4-5.6-7.8-9; 1Cor 2,1-5;
Mt 5,13-16.

Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña.

Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.

Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.
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El evangelio de este domingo es la continuación inmediata del texto de las Bienaventuranzas que leímos el domingo pasado, y con el que comienza el “Sermón del Monte”, y que nos acompañará todavía en los próximos domingos de febrero y el primer domingo de marzo. Es necesario saber esto, para entender el sentido de la lectura en su conjunto.


La lectura de Mateo comienza diciendo: “ustedes son la Luz del mundo” esto nos da dos coordenadas importantes: por una parte sabemos que está hablando a los mismos que escuchaban las bienaventuranzas, esto quiere decir que ese “ustedes”, es una invitación a los pobres, a los mansos de corazón, a los misericordiosos, a los que trabajan por la justicia y que son perseguidos por el nombre de Jesús. En sentido más amplio podemos decir que el discurso el también para nosotros. Una segunda coordenada es el sentido comunitario del “ustedes”, estamos llamados a una misión, pero ésta no la hacemos solos, el cristiano es siempre comunitario, la dimensión eclesial es vital para poder desarrollar la tarea evangelizadora.


Veamos ahora el texto: Jesús afirma a sus discípulos y a quienes lo escuchan, que son luz del mundo y sal de la tierra, y luego lo explica diciendo que una ciudad no se puede ocultar si está sobre una montaña, y que una lámapara no se enciende para ocultarla, sino que está para iluminar.


Así también la Iglesia y todos los cristianos estamos llamados a iluminar el mundo, y a darle sabor. Somos una comunidad de creyentes que nos sentimos coresponsables de nuestro mundo y nuestra sociedad. Estamos conscientes de que estamos llamados por el mismo Señor a hacerlo presente en todos los ambientes, porque estamos convencidos que Jesús es la Buena Noticia que debe ser conocida por todos los hombres.


En este tiempo en que existen tantos que viven y se sienten en tinieblas, cuando muchos han perdido el sabor de su vida, el evangelio de hoy nos entrega una misión, a quienes nos sentimos discípulos y misioneros de Él, de llevar la luz de Cristo a quien lo necesita, y a devolverle el sabor a la vida a quienes lo han perdido. A iluminar los rincones más oscuros de nuestra sociedad, para devolverles la dignidad y la paz.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias Padre Carlos, por su ayuda a entender el evengelio, gracias por su acompañamiento, un abrazo,..
Pablo

Anónimo dijo...

. COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
EN LA CONDUCCION DIARIA

Cada señalización luminosa es un acto de conciencia

Ejemplo:

Ceder el paso a un peatón.

Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

Poner un intermitente

Cada vez que cedes el paso a un peatón

o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


Atentamente:
Joaquin Gorreta 55 años

Anónimo dijo...

Me encanta esta lectura es mi favorita de la biblia porque nos muestra como ser el sabor de esta vida que llevamos y ser la luz para quien lo ocupa hay me fascina!!!!! :) buen día

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