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viernes, 11 de mayo de 2018

Jesús sube al Cielo, los obispos a Roma


El Papa Francisco, ha mandado citar a los obispos chilenos a Roma, para dar cuenta y aclarar los graves problemas de abusos y encubrimiento, pero también, junto con ellos, buscar caminos de diálogo y recuperación de la confianza perdida. En este día de la Ascensión del Señor, no queremos quedarnos “mirando el Cielo”, como los apóstoles, sino ser proactivos con lo que ocurre en la vida de la Iglesia. Jesús les envía a que vayan por todo el mundo y anuncien el evangelio a toda la creación (Mc 16, 15-20). Ellos fueron y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con signos que los acompañaban.

La Iglesia, ha perdido ese vigor misionero de la primera hora, y hoy se ve empantanada en sus propios errores y confusiones. Sin embargo, creemos que la asistencia del Espíritu Santo sigue plenamente en ella. El Papa ha dado una señal muy grande al pedir perdón y en escuchar y creer en las víctimas. No debe ser un tiempo solamente de hacer cambios episcopales (que son necesarios), sino que de volver al espíritu del Concilio Vaticano II (1962-1965), de pensar y vivir la Iglesia como Pueblo de Dios.

En nuestro particular contexto eclesial en Valdivia, sin un obispo propio, debemos no solamente pedir por su pronto nombramiento, sino que los católicos sentirnos parte también en este discernimiento comunitario. Nuestro Administrador Apostólico nos ha planteado una pregunta sobre esto: ¿qué cualidades o características más importantes debería tener el futuro obispo de Valdivia?. Que el Señor ilumine nuestros corazones, para que podamos valorar la esperanza a la que hemos sido llamados (cf. Ef. 1,18).

viernes, 20 de abril de 2018

Un Obispo para Valdivia




Este domingo la Iglesia recuerda el día del Buen Pastor, es el cuarto domingo de Pascua. En el evangelio Jesús se presenta como el Buen Pastor que da su vida por las ovejas, que no es como el asalariado que huye cuando ve venir al lobo, porque no conoce a las ovejas y por lo tanto no se compromete con ellas porque no tiene relación con ellas (Jn 10,11-18).

Este domingo, es hace muchos años por lo mismo, la jornada mundial de oración por las vocaciones. Pedimos a Dios que nos regale abundantes vocaciones sacerdotales y religiosas, que sigan a Jesús, que integren en sí los valores del reino de Dios y del evangelio de Cristo. Pedimos para nuestra diócesis de Valdivia un Obispo que sea Pastor en medio de su pueblo, que conozca y ame a sus comunidades y a las personas que las componen. Un pastor que dialogue y se haga parte de la vida de nuestra comunidad. Que se gane el aprecio y el respeto, no por el rango sino por su capacidad de escucha y de conducción, que sea en fin, como Jesús Buen Pastor que da su vida por su rebaño.

La oración por las vocaciones debe ser permanente en nuestras comunidades y grupos, pero tiene que ser una oración comprometida con la vida de nuestra sociedad que necesita tanto del evangelio de Jesús, que sea anunciado con fidelidad y entusiasmo. Que los pastores de la Iglesia, tengamos siempre presente el Evangelio y la Cruz de Cristo, nuestro maestro. A los jóvenes que sienten inquietud vocacional no teman al llamado de Jesús. (vocación.valdivia@gmail.com). Buen Domingo.

viernes, 13 de abril de 2018

Una Iglesia herida




El Tiempo Pascual, es la prolongación de la alegría de la resurrección de Jesús, ésta alegría es fruto de una experiencia fuerte que tuvieron los discípulos con Jesús resucitado. Esto les cambio la vida y con la fuerza del Espíritu Santo, serán testigos de lo que han visto y oído.

Sin embargo, el punto de partida de los discípulos es la desesperanza, el miedo, la cobardía y la culpa de haber dejado al maestro solo, de haberlo negado y traicionado. Es Jesús quien toma la iniciativa, y les trae la paz (Lc 24, 35-48). Ellos estaban atónitos y asustados, y Él les da tranquilidad; ellos se resistían a creer y Él les devuelve la fe; ellos no entendían lo que debía pasar con el Mesías y Él les abre la inteligencia.

Hoy nuestra Iglesia en Chile está en una profunda crisis: se han cometido delitos contra aquellos a quienes se debe cuidar y proteger, se ha buscado el poder y el dinero; se ha buscado proteger una imagen de seguridad y poder social; se ha preferido encubrir antes de afrontar la realidad desde la verdad como nos pide Jesús. San Juan nos dice: “pero en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado verdaderamente a su plenitud” (1Jn 2,5). Confiamos en que el Espíritu del Resucitado, guie las futuras decisiones, que se repare el daño hecho y desde abajo, podamos retomar el camino de Jesús.

sábado, 13 de enero de 2018

¿Qué va a lograr el Papa?

 

Juan Bautista se presenta en el desierto y predica la conversión y la preparación del Mesías, en torno a él se reúnen discípulos, pero la clara conciencia del Bautista de que no es el Mesías hace que al reconocer a Jesús, invite a los suyos a seguirlo (Jn 1,35-42). “los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús”. Entre estos estaba Andrés, hermano de Simón (Pedro), quien llevará a su hermano ante Jesús, y éste lo renombra como “Cefas” que quiere decir “Piedra” (Pedro). La misión de Juan Bautista, y de Pedro y los demás apóstoles después, es seguir y anunciar a Jesús.

El Papa Francisco, sucesor de san Pedro, nos visita en Chile y viene a continuar con esa misión, de animar y confirmar a sus hermanos en la fe. No viene a lograr fines políticos, ni imponer posturas morales, ni sociales. Aunque en muchas de estas esferas la fe en Jesús tiene mucho que decirnos y motivarnos. Podemos esperar muchas cosas de una visita papal, que diga o no diga, que haga o no haga. No soy quien debe pautear lo que el Papa debe decir o hacer. Tal vez muchos no esperan nada de su visita, para los católicos nuestra actitud ad portas de su llegada es de espera confiada.

¿Qué va a lograr el Papa con su visita?, tal vez nada, según suspicaces intelectuales chilenos, pero esperamos que tras toda la parafernalia, de comidas, ornamentos, papas móviles y aviones, quede el llamado de Dios, como el que recibió Samuel (1Sam 3,3-10), y que gracias a la enseñanza del sacerdote Elí, el joven Samuel pudo responder: “Aquí estoy Señor, porque me has llamado”. Que quede el Señor, que crezca Jesús en los corazones de los fieles, así Francisco habrá cumplido con la misión que se le ha encomendado.


sábado, 10 de marzo de 2012

"Que el Obispo se dedique a rezar"


Carta a la Iglesia de Aysén
"Que el Obispo se dedique a rezar"

Muy queridos y estimados hermanos y hermanas:

Desde hace un mes, en nuestra región de Aysén de la Patagonia estamos viviendo un conflicto inédito en nuestro pueblo, por sus objetivos, por su masiva y unitaria participación, por sus alcances, por la violencia experimentada, y también por la presencia y participación de la Iglesia de Aysén frente al Movimiento Social “Aysén: tu problema es mi problema”.

Entre tantos elementos de este conflicto ha habido abundantes hechos y declaraciones. Entre estas, algunos M.C.S., han difundido expresiones del señor Ministro vocero del gobierno Andrés Chadwick y de la señora Intendenta de Aysén Pilar Cuevas que expresaron: “El rol del pastor de la iglesia es dedicarse a rezar”.

Les agradezco, porque llaman al obispo a ser testigo de su misión esencial, al igual que cada cristiano, según su estado y realidad. Efectivamente, la ORACIÓN es una actitud y una actividad ESENCIAL de toda persona de fe, y de manera especial de los pastores, guías y animadores.

Entonces nos preguntamos: ¿QUÉ ES REZAR?

Nos decía el “Papa Bueno” Juan XXIII que “un día sin oración es como un jardín sin flores”.

Para algunos, rezar podría significar refugiarse en lindas fórmulas y oraciones y aislarse de la realidad, tal vez esperando que Dios intervenga “mágicamente”.

Para otros, rezar es dirigirse a Dios para “exigirle” a que intervenga para que se realice lo que “yo quiero”, lo que “a mí me interesa o favorece”, como atribuyéndome el poder de darle yo, órdenes a Dios.

Quizás haya también personas que no rezan, otras que no saben orar, otras que BUSCAN CÓMO orar.

Quizás alguien crea, incluso, que orar es algo inútil, es “perder el tiempo”.

Les puedo asegurar que en TODOS estos días de conflicto, en todo Aysén, muchísimas personas (y yo mismo) personal y comunitariamente rezamos, y no solo en Aysén, sino en todo Chile y mucho más allá, aunque los M.C.S. no lo hayan registrado y difundido, como por ejemplo la masiva y emotiva Eucaristía que celebramos en la Catedral de Puerto Aysén el sábado 18 de febrero, para que la paz, la justicia, el diálogo y el amor de Dios reinen en Aysén.

Para toda persona de fe es esencial mirar a los MAESTROS, para que, de su ejemplo, aprendamos QUÉ ES ORAR y COMO hacerlo. Para los católicos y para todo cristiano, JESÚS, el CRISTO y SEÑOR es MAESTRO de ORACIÓN. El reza solo, a veces en largas noches, en el Huerto de los Olivos, en el cerro,… y reza también en comunidad, con los apóstoles, con los discípulos, en la sinagoga, en el templo…

1. ORAR ES ESCUCHAR

PARA Jesús, orar es entrar en plena y perfecta COMUNIÓN con su Padre Dios, para que “SEA SANTIFICADO SU NOMBRE, SE HAGA SU VOLUNTAD en la tierra como en el cielo, VENGA SU REINO”. Jesús ora, ESCUCHANDO al PADRE DIOS. La oración es esencialmente ESCUCHAR a DIOS que me habla HOY. Y Dios tiene siempre UNA PALABRA ORIGINAL: JESÚS (ayer, hoy y siempre). Una Palabra tan actual y eficaz que ni siquiera cabe en la sola BIBLIA, pues a los oídos, a los corazones y a las mentes sensibles y acogedoras Dios nos habla HOY en Jesús, por él y con él también en los sacramentos, en la eucaristía, en el amigo y en el enemigo, en los acontecimientos, en el pobre, en el enfermo, en él que sufre, en las maravillas de la creación, en los misterios de la naturaleza.

Todo esto es una PALABRA – SACRAMENTO a través de la cual Dios nos habla, o sea son signos eficaces y “decidores” de la presencia de Dios entre nosotros. Son rostro, voz, presencias del misterio de Dios entre nosotros y en nosotros.

Si sabemos ESCUCHAR esta “VOZ POTENTE”, ya estamos empezando a orar.

“Aysén, tu problema es mi problema” es un clamor de oración, fruto de corazones sensibles a la voz del Señor que nos habla en el hermano que sufre. De igual manera, cuando sufre o es violentada la naturaleza, obra de Dios, cuando la maltratamos, la depredamos, la acaparamos marginando a otros, la

destruimos (ecocidio), ofendemos gravemente al Creador y a nosotros mismos. Por nuestra fe ¿podremos quedar indiferentes frente al hermano que sufre, frente al deterioro ecológico, frente a las privatizaciones y a la mercantilización de elementos esenciales para la vida (tierra, aguas, aire, alimentos, bienes comunes) aumentando la pobreza y la indigna marginación de tantos hermanos?

2. ORAR ES RESPONDER CON AMOR

“Pongan, pues, en práctica la palabra y no se contenten con oírla, engañándose a ustedes mismos. Pues el que la oye y no la cumple se parece al hombre que contempla su rostro en un espejo , y después de haberse mirado, se va, olvidándose en seguida de cómo era. En cambio, dichoso el hombre que se dedica a meditar la ley perfecta de la libertad; y no se contenta con oírla, para luego olvidarla, sino que la pone en práctica”. (Santiago 1, 22 – 25).

“¿De que le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo la fe? Si un hermano o una hermana están desnudos y no tienen nada para comer, y uno de ustedes les dice: “Váyanse en paz, abríguense y coman”, pero no les da lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe: si no tiene obras, está completamente muerta”
. (Santiago 2, 14 – 17)

La oración verdadera es ESCUCHAR y RESPONDER CON AMOR, COMO LO HIZO JESUS, con un amor sincero y profundo y con solidaridad constante, a los LLAMADOS del Señor.
Por eso doy gracias a Dios que hizo surgir este Movimiento “Aysén, tu problema es mi problema”, que después de largo discernimiento fue aunando conciencias y voluntades para pedir y exigir justicia, equidad y dignidad para nuestro pueblo, SIEMPRE con actitudes de diálogo y de paz.

Esta es oración, saber responder con amor a los llamados del Señor que nos habla HOY, para TRANSFORMAR los sufrimientos, los dolores, las heridas, en signos y hechos de fraternidad, de justicia, de solidaridad, de comunión, de paz, de equidad.

Desgraciadamente este clamor de la Patagonia fue “atendido” por algunas autoridades con hechos y momentos de violencia e incluso con amenazas de detención de algunos líderes, situaciones que exacerbaron aún más los ánimos. ¡Extraña manera de tratar a personas tan valientes, serviciales, generosas, proféticas, solidarias, pacíficas, orantes!

Orar es entonces una acción auténtica y profundamente humana y cristiana, indispensable para construir y hacer de Chile “una mesa para todos”, un país de hermanos.

Decía un teólogo “La oración sin historia, nos lleva a una historia sin oración”; y San Alberto Hurtado proclamaba que “Nuestra acción o nuestra no – acción, tiene sentido social”.

Entonces podremos entender que la oración y la acción de la iglesia, incluido el obispo, en el inédito y grave conflicto de estos días en Aysén, es una presencia y una misión que no va “CONTRA” alguien (autoridades, gobierno…) sino a favor de Dios y de nuestro pueblo, fruto del AMOR de Dios en nosotros, que nos llama a PROCLAMAR la Buena Noticia (Evangelio), a DENUNCIAR el mal (sus causas, sus causantes y sus efectos), con la sola finalidad de abrir anchos y reales caminos de CONVERSIÓN. Esta es una misión propia de este tiempo de Cuaresma, partiendo de uno mismo.

La Iglesia de Aysén sigue orando, y también el obispo se dedica a orar con gozo, sólo y junto al pueblo que Dios le ha confiado para que el diálogo y la buena voluntad de todos los responsables consigan lograr justicia, paz y hermandad más estables.

Que Santa María, discípula de Jesús, madre de Aysén, señora de la paz, Virgen orante, estrella de justicia y de paz, nos acompañe por los caminos de una vida fecunda y santa, asumiendo la muerte y resurrección de Cristo, vivo y presente, hoy, en medio de su pueblo.
Fraternalmente le saluda y bendice en Cristo
,


+ LUIS INFANTI DE LA MORA, osm.
Obispo Vicario Apostólico de Aysén


COYHAIQUE, marzo 09 de 2012.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Un nuevo episodio de dolor en las cárceles


Un incendio en la cárcel de San Miguel ha costado la vida a 81 reclusos, y varios se encuentran heridos. La realidad carcelaria sigue siendo una herida pendiente en la sociedad chilena.

Pedían los Obispos en julio de este año, en su documento "Chile, una mesa para todos para el Bicentenario":

"El País del Bicentenario quiere ser un país desarrollado, por lo mismo, reflexionemos acerca de un sistema penal y carcelario más humano. Como la delincuencia es una preocupación constante de la ciudadanía, queremos promover aquellos valores y aquella forma de convivencia que la evitan. Entre ellos, debemos procurar la rehabilitación y reinserción social de quienes han causado quiebres y daños en la sociedad por sus crímenes y delitos. En contraste con este propósito, muchos recintos carcelarios no procuran oportunidades verdaderas y suficientes de rehabilitación a los internos, incluso las nuevas cárceles. Por el contrario, sabemos que con frecuencia los recintos penales son un hábitat más violento y deshumanizante que aquéllos que favorecieron el desarrollo de la delincuencia. Tales ambientes, tampoco propician la conversión interior ni los deseos de cambio en las personas. «La cárcel -decía Juan Pablo II- no debe ser un lugar de deseducación, de ocio y tal vez de vicio, sino de redención» («Mensaje Jubileo en las cárceles», nº 7).

"Prestémosles atención a los internos más débiles, a los que están gravemente enfermos o son adultos mayores. Para ello valoremos en su integridad los derechos humanos, especialmente el derecho a la vida, cuya conciencia es progresiva en nuestra Patria, pero aún insuficiente. Es imprescindible defender la vida, sobre todo la vida indefensa, ante quienes la amenazan; crear condiciones favorables para que se viva y se trabaje conforme a la dignidad humana, y prestar especial atención a quienes, por estar en prisión, ven vulnerados sus derechos a una atención sanitaria apropiada o, incluso, a una muerte digna. Decíamos entonces que «la celebración del Bicentenario de la Patria puede ser un momento privilegiado para ejercer nuestra misericordia subsanando posibles distorsiones del sistema de justicia. En este contexto, comprendemos el enorme valor que tendría un gesto de clemencia hacia quienes, dentro del cumplimiento de sus penas, llevan un sufrimiento aún mayor a causa de su edad, salud y soledad».

"Trabajemos para una promoción integral de los reclusos. En efecto, recordábamos que «si un sistema penitenciario busca sancionar un mal cometido con un castigo proporcional y, a la vez, rehabilitar al agresor para que se transforme en un bien para la sociedad, resultaría incomprensible no considerar acciones promocionales a favor del recluso. La prisión no tiene solamente un fin reivindicativo. En la legislación se contemplan rebajas de pena y estímulos para quienes, dentro de la normativa, demuestran un comportamiento apropiado y, pese a las dificultades y falta de oportunidades, cumplen con lo requerido por el sistema penal».

"Por eso, en nuestra reflexión hacíamos un llamado:

a)- A quienes tienen el conocimiento técnico y las facultades pertinentes, a promover integralmente la rehabilitación y reinserción de aquellos que, a pesar de sus condiciones vitales, muchas veces indignas, quieren salir del círculo de la delincuencia y la marginación del que hoy son parte.

b)- A resolver definitivamente el drama de las cárceles de Chile: el estado estructural de un gran número de recintos penitenciarios, la superpoblación de los internos, las tensiones de convivencia marcadas por la agresividad y el temor, la discriminación y las luchas de poder, las dificultades y los conflictos que deben enfrentar quienes custodian a los internos, cuya magnitud la gran mayoría de los chilenos y chilenas desconocen.

c)- A generar programas de acompañamiento hacia quienes salen de prisión y que muchas veces no descubren otro horizonte que la reincidencia, debido a la falta de oportunidades y al estigma que tienen que cargar.

"Como comunidad eclesial estamos empeñados en que el Chile del Bicentenario se convierta, de verdad, en una «Mesa para todos»: mesa del pan, del trabajo, de la fraternidad, de la libertad, de la equidad, del respeto por la dignidad de cada cual. Este propósito nos obliga a fijarnos en quienes no están gozando de la mesa común, ya sea por los efectos del terremoto, por carecer de empleo, por vivir en la pobreza extrema, o bien, por ser jóvenes en situación de vulnerabilidad social. Todos tienen derecho a un puesto de honor en la mesa de todos. Entre quienes no son acogidos en la mesa de todos, están aquellos que llaman nuestra atención por estar privados de libertad.

"Pedir un indulto que los beneficie, no es contrario al apoyo que damos al compromiso de las autoridades del país, que quieran velar por nuestra seguridad, luchando para que la delincuencia y el narcotráfico, con su alta cuota de violencia y muerte, no corroa el “alma de Chile”, y procurando una justicia pronta y eficiente para quienes atenten contra la integridad de otros chilenos, malogrando así los esfuerzos de lograr la paz y el espíritu fraterno que debe caracterizar a la mesa para todos.

"Pero sabemos que en Chile, también con los reclusos de diversos penales, tenemos una deuda que compromete el respeto por sus derechos humanos. No podemos tener cárceles inhumanas ni seguir permitiendo el hacinamiento, con toda su secuela de males. Se trata de personas humanas como todos nosotros. Es cierto, han cometido faltas, delitos y hasta crímenes, pero no por eso podemos negarles la dignidad que Dios les confirió desde el día de su gestación. El sólo recurso al encarcelamiento sin otras medidas, como por ejemplo el trabajo remunerado para quienes caen en estas situaciones, no basta para que rediman sus vidas y puedan reincorporarse plenamente a la sociedad. En este ámbito tenemos una conversación pendiente como país".

(FUENTE: WWW.IGLESIA.CL)

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