En este Blog encontrará reflexiones sobre la Palabra de Dios, a partir de los textos del evangelio de la Liturgia Dominical. Además de comentarios sobre la Iglesia y sus testigos. Quiere ser una ayuda en el seguimiento de Jesús en la Iglesia desde el sur del mundo.

viernes, 30 de septiembre de 2016

La Fe, don de Dios



Profecía de Habacuc 1, 2-3; 2,2-4
Salmo responsorial 94, 1-2. 6-9
Segunda carta del Apóstol san Pablo a Timoteo 1, 6-8. 13-14

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 17, 3b-10

Dijo el Señor a sus discípulos: Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: “Me arrepiento”, perdónalo.
Los Apóstoles dijeron al Señor: Auméntanos la fe. Él respondió: Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, ella les obedecería.
Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado.
Cuando éste regresa del campo, ¿acaso le dirá: “Ven pronto y siéntate a la mesa”?
¿No le dirá más bien: “Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después”? ¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó?
Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: “Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber”.

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Nuestra fe en Dios y en Jesucristo, muchas veces se puede ver golpeada y debilitada, por el escándalo en la Iglesia, o también por las pequeñas cosas del día a día, en nuestras comunidades: discusiones, cinismo, enemistades, etc. Jesús en el evangelio que escuchamos este domingo (Lc 17,3-10), pone a sus discípulos en alerta sobre estos problemas, y propone el camino del perdón, que es camino de conversión y de amor. “Si tu hermano se arrepiente, perdónalo”, dice Jesús, “si siete veces te ofende, y siete veces vuelve arrepentido, perdónalo”.

Los apóstoles comprenden  lo difícil del camino que Jesús les propone (también hoy nosotros lo podemos sentir así) y le dicen: “Señor, auméntanos la fe”. Es decir, ayúdanos a aumentar la confianza en el la fuerza y el poder de Dios en nosotros. Como escribe san Pablo a Timoteo (2Tim 1,7), el Espíritu de Dios es el que da la fortaleza, el amor y la sobriedad. La fe es un Don de Dios, que hemos recibido y debemos reavivar y no dejar que se apague. El justo vivirá por su fe, nos va a recordar el profeta Habacuc en la primera lectura de este domingo (Hab 1,4).

La fe en Dios y en Jesucristo nos mueve hacia él, pero también nos conduce por senderos de perdón y de servicio a los hermanos. Las lecturas de este domingo son un llamado a reavivar el don de Dios que está en nosotros: la fe. A estar atentos a lo que Él nos quiere decir: “Ojalá hoy escuchen la voz del Señor” (Sal 94,1). A anunciar su Reino como simples servidores, que no hacemos más que cumplir con nuestro deber de cristianos.

1 comentario:

hna.Luz dijo...

Gracias padre, muy bueno el comentario y esta instancia de evangelización. Unidos en María.

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