viernes, 13 de julio de 2018

Una nueva Iglesia





Nos sacuden las noticias que afectan a la Iglesia, abusos, encubrimientos y delitos, que a muchos dejan perplejos, a otros desaniman y a otros entristecen. Todo esto hace suscitar a muchos la pregunta por la Iglesia: ¿para qué una Iglesia?, ¿es necesario tener intermediarios para llegar a Dios?. En perspectiva a futuro, nos podemos preguntar también: ¿qué Iglesia queremos para Chile?.

Los textos de la Escritura nos iluminan en nuestra reflexión eclesial de este domingo. Por una parte el testimonio del profeta Amós (Am 7, 12-15), que reconoce que no es un profeta de “profesión” o por “tradición”, sino que la iniciativa ha sido de Dios, quien lo ha sacado desde detrás del rebaño y lo envía a profetizar a su pueblo. Dios mismo es quien elige a personas para una misión, y éstos deben ser fieles a la misión encomendada por Él.

Jesús elige a doce de entre sus discípulos, para enviarlos a predicar la conversión, para vencer a los espíritus impuros, para sanar a los enfermos. Jesús los envía con poder sobre el mal, porque la fuerza del discípulo está en Dios, y no en las cosas, ni en las seguridades humanas. La Iglesia debe colocar su confianza en la Gracia de Cristo, que ha sido derramada en nosotros y que nos da sabiduría y entendimiento (Ef 1,8), y colocarse a caminar humildemente junto al pueblo de Dios que peregrina en Chile, compartiendo sus alegrías, luchas y esperanzas.

1 comentario:

  1. Sólo tenemos que seguir haciendo nuestro camino, con los ojos muy abiertos y el corazón muy disponible para escuchar y recibir la palabra de DIOS, solo eso nos hará seguir por el camino adecuado.

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