En este Blog encontrará reflexiones sobre la Palabra de Dios, a partir de los textos del evangelio de la Liturgia Dominical. Además de comentarios sobre la Iglesia y sus testigos. Quiere ser una ayuda en el seguimiento de Jesús en la Iglesia desde el sur del mundo.

jueves, 15 de enero de 2015

Jesús sigue llamando


Evangelio según San Juan 1,35-42.

Estaba Juan Bautista otra vez allí con dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: "Este es el Cordero de Dios". Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús.

El se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: "¿Qué quieren?". Ellos le respondieron: "Rabbí -que traducido significa Maestro- ¿dónde vives?". "Vengan y lo verán", les dijo. Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde.
 
Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo: "Hemos encontrado al Mesías", que traducido significa Cristo. Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: "Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Cefas", que traducido significa Pedro. 
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En el Domingo segundo del Tiempo Ordinario, y tras una semana en que se ha leído en los evangelios (Marcos en particular) el inicio del ministerio de Jesús y el llamado de sus primeros discípulos, encontramos en la liturgia dominical textos que nos evocan a la llamada profunda que Dios hace a seguirlo de una manera particular. El llamado a los primeros discípulos según el evangelista Juan, está precedido por el llamado al profeta Samuel (Primera lectura: 1Sam 3, 3b-10.19), el joven Samuel recibe el llamado de Dios, y con la ayuda de un guía (Elí), aprende a responder a esta llamada: “habla Señor, que tu servidor escucha”.

San Pablo hace un ferviente llamado a quienes ya se han comprometido con el Señor (1Cor 6, 13c-15a.17-20), a mantenerse unidos a Él en un mismo Espíritu. El cuerpo –dice el apóstol- es Templo del Espíritu Santo, que habita en nosotros.

Los primeros discípulos se acercan a Jesús motivados por Juan el Bautista, y quieren saber donde vive Jesús. “Vengan y verán”, es la respuesta de Jesús, y se quedaron con Él. Es el llamado a vivir más íntimamente con Jesús, es un llamado a tantos jóvenes a seguirlo, también en la vida sacerdotal o en la vida religiosa. Seguir a Jesús más de cerca, consagrando la vida, es una opción real y valedera también hoy para los jóvenes que buscan un camino en la vida.  

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