viernes, 16 de noviembre de 2018

La Prudencia







Cada día nos vemos enfrentados a distintas situaciones personales, familiares, comunitarias o de tipo más general (político, social, etc), frente a las cuales debemos tomar posturas o decisiones. Al mismo tiempo al tener acceso a tanta información, lleva a que perdamos en profundidad ante los temas, que nos puede llevar a opiniones temerarias y precipitadas. Esto provoca conflictos y malos entendidos, que dañan las relaciones personales y cívicas en una comunidad.

La tradición católica va a colocar a la prudencia como la virtud propia de la razón práctica (Sto. Tomás de Aquino), lo cual no significa ser inoperante y falto de decisión, sino de ver el conjunto de las situaciones, escuchar y decidir con justicia. Es por lo tanto la virtud principal que se espera de quienes tienen la responsabilidad de presidir, gobernar y de ejercer la justicia, tanto a nivel político, social y eclesial.

Jesús hace notar con la parábola de la Higuera (Mc 13, 24-32), que así como al verla se percibe si hay cambio de la temporada invernal a la estival, así también tengamos la capacidad para leer los signos de los tiempos. Hay que estar atentos a la Palabra de Dios, pero debemos estar atentos también a las realidades de nuestro entorno. Ambas deben ir unidas, analizar lo que pasa en nuestra vida y en la sociedad a la luz de la Palabra. No se puede hacer una lectura de la Palabra de Dios intimista y espiritualista, sino que se debe hacer una lectura profunda y encarnada que trasforme mi vida y del mundo en que vivimos.


viernes, 31 de agosto de 2018

Oir la Palabra





Los cristianos creemos en el Dios de Jesucristo revelado en las Sagradas Escrituras, Este mes de Septiembre que comenzamos, es en la Iglesia el mes de la Biblia (el 30 de septiembre se celebra a san Jerónimo, traductor de la Biblia al latín). Por lo tanto es un tiempo privilegiado para acercarnos a la Biblia.

La segunda lectura de este domingo está tomada de la Carta del apóstol Santiago (St 1,17-18.22.27), que nos habla de que todo lo bueno y perfecto es un don del Padre de los cielos. Hay una invitación  a recibir la Palabra de Dios sembrada en nosotros, con docilidad. Es más, llama a poner en práctica la Palabra y no sólo a oirla, de manera de no engañarnos. “La religiosidad pura y sin mancha delante de nuestro Dios, nuestro Padre, consisite en ocuparse de los huérfanos y de las viudas cuando están necesitados, y en no contaminarse con el mundo”.

Celebrar la Palabra de Dios consiste, entonces, en leerla y oírla con atención y meditando lo que ella nos quiere decir, especialmente la Palabra de Jesús en los evangelios, pero a su vez esta escucha atenta de la Palabra nos debe mover necesariamente a la acción, especialmente hacia los más necesitados. Todo aquello que rompe la armonía de la comunidad, hace que la Palabra de Dios sucumba y no logre sus frutos en nuestra vida. 


viernes, 13 de julio de 2018

Una nueva Iglesia





Nos sacuden las noticias que afectan a la Iglesia, abusos, encubrimientos y delitos, que a muchos dejan perplejos, a otros desaniman y a otros entristecen. Todo esto hace suscitar a muchos la pregunta por la Iglesia: ¿para qué una Iglesia?, ¿es necesario tener intermediarios para llegar a Dios?. En perspectiva a futuro, nos podemos preguntar también: ¿qué Iglesia queremos para Chile?.

Los textos de la Escritura nos iluminan en nuestra reflexión eclesial de este domingo. Por una parte el testimonio del profeta Amós (Am 7, 12-15), que reconoce que no es un profeta de “profesión” o por “tradición”, sino que la iniciativa ha sido de Dios, quien lo ha sacado desde detrás del rebaño y lo envía a profetizar a su pueblo. Dios mismo es quien elige a personas para una misión, y éstos deben ser fieles a la misión encomendada por Él.

Jesús elige a doce de entre sus discípulos, para enviarlos a predicar la conversión, para vencer a los espíritus impuros, para sanar a los enfermos. Jesús los envía con poder sobre el mal, porque la fuerza del discípulo está en Dios, y no en las cosas, ni en las seguridades humanas. La Iglesia debe colocar su confianza en la Gracia de Cristo, que ha sido derramada en nosotros y que nos da sabiduría y entendimiento (Ef 1,8), y colocarse a caminar humildemente junto al pueblo de Dios que peregrina en Chile, compartiendo sus alegrías, luchas y esperanzas.

viernes, 1 de junio de 2018

¿Qué diria el Santo Padre que vive en Roma?



Este domingo la Iglesia en Chile celebra la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo, más conocida como la fiesta de Corpus Cristi, en que se recuerda este Misterio tan importante para los católicos como es la presencial real y verdadera de Cristo en la Eucaristía.

Este año tan especial para la Iglesia chilena, estamos viviendo en nuestras comunidades el Congreso Eucaristico, este nos sirve de marco para vivir con mayor intensidad la fe en Jesucristo, como nos pide el Papa Francisco en su última carta al Pueblo de Dios en Chile. En ésta carta nos señala:” Exhorto a todo el Santo Pueblo fiel de Dios que vive en Chile a no tener miedo de involucrarse y caminar impulsado por el Espíritu en la búsqueda de una Iglesia cada día más sinodal, profética y esperanzadora; menos abusiva porque sabe poner a Jesús en el centro, en el hambriento, en el preso, en el migrante, en el abusado”. Poner a Jesucristo Eucaristico en el centro, es colocar a todos ellos en nuestra preocupación, el “pobre es Cristo” –dirá el Padre Hurtado. Sólo entonces la Iglesia podrá volver a reanimarse y dedicarse a la evangelización, que es finalmente su misión: Anunciar a Jesús y no anunciarse a ella misma.

La celebración del Cuerpo y la Sangre de Jesús sea un hito más en el peregrinar eclesial en este año en que el Espíritu Santo ha ido remeciendo a su Iglesia. Termino citando nuevamente al Papa:” La renovación en la jerarquía eclesial por si misma no genera la transformación a la que el Espíritu Santo nos impulsa. Se nos exige promover conjuntamente una transformación eclesial que nos involucre  a todos. Una Iglesia profética y, por tanto, esperanzadora reclama de todos una mística de ojos abiertos, cuestionadora y no adormecida. No se dejen robar la unción del Espíritu”.

viernes, 18 de mayo de 2018

Un nuevo Pentecostés




 (Que el siervo de Dios, Mons. Enrique Alvear -obispo de los pobres- interceda para que el Papa Francisco tome las mejores decisiones para la Iglesia en Chile)
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 “Ven, Espíritu Santo…ven a darnos tus dones…Lava nuestras manchas, riega nuestra aridez, sana nuestras heridas”. Así reza la secuencia de Pentecostés, que se leerá este domingo. En esta hora histórica de nuestra Iglesia chilena, nos sentimos con sentimientos de renovada esperanza. El Señor trae a sus discípulos la paz (Jn 20,19-23), para vencer los miedos y llenarlos de alegría, así también nosotros debemos sentirnos con una alegre esperanza por lo que el Espíritu Santo obra en su Iglesia.

Queremos mirar el mundo con los ojos de Jesús, desde los pequeños, desde las víctimas, de los que están al margen del camino. Con humildad, con sinceridad y desde la verdad. El Espíritu Santo nos impulsa a reconocer a Jesús como nuestro Señor (1Cor 12,3-4), Él debe ser –como lo ha recordado el Papa- el centro de la misión de la Iglesia, no el “mesianismo”, el “elitismo”, ni el “clericalismo”, que tanto daño han hecho.

Los obispos chilenos han presentado su renuncia al Papa Francisco, este gesto debe ser el inicio de una conversión de la jerarquía de la Iglesia chilena, una renovación de pastores que nos ayuden en la misión evangelizadora. Queremos ser una Iglesia más profética, más de Cristo, que acompañe los procesos de su pueblo, más abierta de verdad a la participación de la mujer en las decisiones, porque fue una mujer, María, la que cantó esa acción de gracias, que hoy nos produce tanto sentido: “derribó a los poderosos de sus tronos y enalteció a los humildes” (Magnificat, Lc 1,52).

viernes, 11 de mayo de 2018

Jesús sube al Cielo, los obispos a Roma


El Papa Francisco, ha mandado citar a los obispos chilenos a Roma, para dar cuenta y aclarar los graves problemas de abusos y encubrimiento, pero también, junto con ellos, buscar caminos de diálogo y recuperación de la confianza perdida. En este día de la Ascensión del Señor, no queremos quedarnos “mirando el Cielo”, como los apóstoles, sino ser proactivos con lo que ocurre en la vida de la Iglesia. Jesús les envía a que vayan por todo el mundo y anuncien el evangelio a toda la creación (Mc 16, 15-20). Ellos fueron y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con signos que los acompañaban.

La Iglesia, ha perdido ese vigor misionero de la primera hora, y hoy se ve empantanada en sus propios errores y confusiones. Sin embargo, creemos que la asistencia del Espíritu Santo sigue plenamente en ella. El Papa ha dado una señal muy grande al pedir perdón y en escuchar y creer en las víctimas. No debe ser un tiempo solamente de hacer cambios episcopales (que son necesarios), sino que de volver al espíritu del Concilio Vaticano II (1962-1965), de pensar y vivir la Iglesia como Pueblo de Dios.

En nuestro particular contexto eclesial en Valdivia, sin un obispo propio, debemos no solamente pedir por su pronto nombramiento, sino que los católicos sentirnos parte también en este discernimiento comunitario. Nuestro Administrador Apostólico nos ha planteado una pregunta sobre esto: ¿qué cualidades o características más importantes debería tener el futuro obispo de Valdivia?. Que el Señor ilumine nuestros corazones, para que podamos valorar la esperanza a la que hemos sido llamados (cf. Ef. 1,18).

viernes, 20 de abril de 2018

Un Obispo para Valdivia




Este domingo la Iglesia recuerda el día del Buen Pastor, es el cuarto domingo de Pascua. En el evangelio Jesús se presenta como el Buen Pastor que da su vida por las ovejas, que no es como el asalariado que huye cuando ve venir al lobo, porque no conoce a las ovejas y por lo tanto no se compromete con ellas porque no tiene relación con ellas (Jn 10,11-18).

Este domingo, es hace muchos años por lo mismo, la jornada mundial de oración por las vocaciones. Pedimos a Dios que nos regale abundantes vocaciones sacerdotales y religiosas, que sigan a Jesús, que integren en sí los valores del reino de Dios y del evangelio de Cristo. Pedimos para nuestra diócesis de Valdivia un Obispo que sea Pastor en medio de su pueblo, que conozca y ame a sus comunidades y a las personas que las componen. Un pastor que dialogue y se haga parte de la vida de nuestra comunidad. Que se gane el aprecio y el respeto, no por el rango sino por su capacidad de escucha y de conducción, que sea en fin, como Jesús Buen Pastor que da su vida por su rebaño.

La oración por las vocaciones debe ser permanente en nuestras comunidades y grupos, pero tiene que ser una oración comprometida con la vida de nuestra sociedad que necesita tanto del evangelio de Jesús, que sea anunciado con fidelidad y entusiasmo. Que los pastores de la Iglesia, tengamos siempre presente el Evangelio y la Cruz de Cristo, nuestro maestro. A los jóvenes que sienten inquietud vocacional no teman al llamado de Jesús. (vocación.valdivia@gmail.com). Buen Domingo.

viernes, 13 de abril de 2018

Una Iglesia herida




El Tiempo Pascual, es la prolongación de la alegría de la resurrección de Jesús, ésta alegría es fruto de una experiencia fuerte que tuvieron los discípulos con Jesús resucitado. Esto les cambio la vida y con la fuerza del Espíritu Santo, serán testigos de lo que han visto y oído.

Sin embargo, el punto de partida de los discípulos es la desesperanza, el miedo, la cobardía y la culpa de haber dejado al maestro solo, de haberlo negado y traicionado. Es Jesús quien toma la iniciativa, y les trae la paz (Lc 24, 35-48). Ellos estaban atónitos y asustados, y Él les da tranquilidad; ellos se resistían a creer y Él les devuelve la fe; ellos no entendían lo que debía pasar con el Mesías y Él les abre la inteligencia.

Hoy nuestra Iglesia en Chile está en una profunda crisis: se han cometido delitos contra aquellos a quienes se debe cuidar y proteger, se ha buscado el poder y el dinero; se ha buscado proteger una imagen de seguridad y poder social; se ha preferido encubrir antes de afrontar la realidad desde la verdad como nos pide Jesús. San Juan nos dice: “pero en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado verdaderamente a su plenitud” (1Jn 2,5). Confiamos en que el Espíritu del Resucitado, guie las futuras decisiones, que se repare el daño hecho y desde abajo, podamos retomar el camino de Jesús.

viernes, 16 de marzo de 2018

Queremos ver a Jesús



Evangelio según San Juan 12,20-33.
Entre los que habían subido para adorar durante la fiesta, había unos griegos
que se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le dijeron: "Señor, queremos ver a Jesús".
Felipe fue a decírselo a Andrés, y ambos se lo dijeron a Jesús.
El les respondió: "Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser glorificado.
Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto.
El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna.
El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre.
Mi alma ahora está turbada, ¿Y qué diré: 'Padre, líbrame de esta hora'? ¡Si para eso he llegado a esta hora!
¡Padre, glorifica tu Nombre!". Entonces se oyó una voz del cielo: "Ya lo he glorificado y lo volveré a glorificar".
La multitud que estaba presente y oyó estas palabras, pensaba que era un trueno. Otros decían: "Le ha hablado un ángel".
Jesús respondió: "Esta voz no se oyó por mí, sino por ustedes.
Ahora ha llegado el juicio de este mundo, ahora el Príncipe de este mundo será arrojado afuera;
y cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí".
Jesús decía esto para indicar cómo iba a morir.
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Unos hombres se acercan a los apóstoles para manifestarles una petición: “queremos ver a Jesús”. Felipe y Andrés los llevan donde estaba el maestro enseñando. (Juan 12, 20-33), y llegan en un momento crucial del ministerio de Jesús: “Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser glorificado. Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto”, estaba diciendo Jesús en aquel momento.

Después de tres año de caminar, predicar, sanar, perdonar y liberar, Jesús llega al culmen de su camino, de su misión en el mundo. Ha venido a redimir a toda la humanidad, Jesús sabe que debe pasar por la cruz, y por eso siente turbación en su alma, pero por sobre todo sabe que ha llegado a esta hora para glorificar al Padre y la voz de su Padre lo confirma en su misión.

Estamos a una semana de la celebración de una nueva semana santa, en que volveremos a revivir los misterios de nuestra redención. Es la semana central para los cristianos, porque en el Misterio Pascual se juega toda nuestra fe. Que el Señor nos prepare convenientemente y no sucumbamos a las voces que nos alejan de Dios y del verdadero sentido de lo que celebramos. Que sea un tiempo de renovación de nuestra fe en la Iglesia. Que tengamos el mismo anhelo de aquellos hombres que se acercaron a los discípulos: “Queremos ver a Jesús”, y que los cristianos ayudemos a encontrar el rostro del Señor y no seamos obstáculo para ese encuentro.

sábado, 13 de enero de 2018

¿Qué va a lograr el Papa?

 

Juan Bautista se presenta en el desierto y predica la conversión y la preparación del Mesías, en torno a él se reúnen discípulos, pero la clara conciencia del Bautista de que no es el Mesías hace que al reconocer a Jesús, invite a los suyos a seguirlo (Jn 1,35-42). “los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús”. Entre estos estaba Andrés, hermano de Simón (Pedro), quien llevará a su hermano ante Jesús, y éste lo renombra como “Cefas” que quiere decir “Piedra” (Pedro). La misión de Juan Bautista, y de Pedro y los demás apóstoles después, es seguir y anunciar a Jesús.

El Papa Francisco, sucesor de san Pedro, nos visita en Chile y viene a continuar con esa misión, de animar y confirmar a sus hermanos en la fe. No viene a lograr fines políticos, ni imponer posturas morales, ni sociales. Aunque en muchas de estas esferas la fe en Jesús tiene mucho que decirnos y motivarnos. Podemos esperar muchas cosas de una visita papal, que diga o no diga, que haga o no haga. No soy quien debe pautear lo que el Papa debe decir o hacer. Tal vez muchos no esperan nada de su visita, para los católicos nuestra actitud ad portas de su llegada es de espera confiada.

¿Qué va a lograr el Papa con su visita?, tal vez nada, según suspicaces intelectuales chilenos, pero esperamos que tras toda la parafernalia, de comidas, ornamentos, papas móviles y aviones, quede el llamado de Dios, como el que recibió Samuel (1Sam 3,3-10), y que gracias a la enseñanza del sacerdote Elí, el joven Samuel pudo responder: “Aquí estoy Señor, porque me has llamado”. Que quede el Señor, que crezca Jesús en los corazones de los fieles, así Francisco habrá cumplido con la misión que se le ha encomendado.


viernes, 29 de diciembre de 2017

Un año más




¿Qué más da?...cuantos se han ido ya. Este domingo se termina el año 2017, un año más –como dice la canción- que nos deja alegrías, tristezas, en fin, parte de nuestra vida y de nuestra historia. Aunque sea una fecha convencional que nos sirve para medir nuestros tiempos y acciones, el fin de año nos ayuda a reflexionar sobre un tiempo determinado. Recuerdo un profesor de filosofía que nos decía que en realidad no es “un año más”, sino que un “año menos”, aunque la canción con esta letra no causaría tanto entusiasmo.

El tomar conciencia del tiempo, es para el ser humano importante, ya que junto al espacio son las dos coordenadas de las cuales no nos podemos separar. La ficción tratará de superar a ambas, y esto está en el imaginario popular: maquinas del tiempo, estar en dos lugares al mismo tiempo, etc.

El tiempo en griego se expresa con dos palabras distintas: cronos y kairos. La primera es el tiempo que pasa inexorablemente, que nos hace correr, que a muchos desespera, de donde salen expresiones como: ”el tiempo pasa volando” o “el tiempo no pasa en usted”. El Kairos, en cambio, es el tiempo considerado como ocasión, más que extensión, es el tiempo oportuno, la oportunidad, el tiempo señalado. El tiempo de Dios es este, que entra en nuestra vida, en la extensión de nuestro tiempo temporal (cronos) y fija en nosotros su presencia, como lo hemos celebrado en Navidad. Que el año que empieza sea un tiempo de Dios para todos. Feliz año.

La Prudencia

Cada día nos vemos enfrentados a distintas situaciones personales, familiares, comunitarias o de tipo más general (polí...