jueves, 11 de abril de 2019

Una Iglesia que no sirve, no sirve para nada


Este domingo, con la celebración del “domingo de Ramos” se inicia una nueva Semana Santa. Diferentes son las visiones que cada uno puede tener de estos días: para algunos es un tiempo para descansar, para salir, “vacaciones de Semana Santa”, dirán otros. Un tiempo de reflexión, de paz, de buscar lo mejor de la humanidad, para otros. Para los cristianos: ¿qué significan estos días?. Decir primero, que la Semana santa, no es solo: viernes, sábado y domingo. Estos se conocen como el Triduo Pascual. La Semana Santa comienza con la bendición de Ramos de este domingo para concluir el Domingo de Pascua, pasando por las celebraciones del Jueves Santo, que recordamos en forma especial la institución de la Eucaristía (la  “misa de lavado de pies”, como es conocida en nuestras parroquias), el Vía Crucis y la Adoración de la Cruz el día Viernes Santo. Para terminar con la gran Vigilia de Pascua de Resurrección en las misas del atardecer y de la noche del sábado santo y las misas de Pascua el Domingo.

¿Qué significado tiene para los cristianos católicos ésta Semana?, ¿qué celebramos y recordamos estos días?. Celebramos a Jesucristo, el Hijo de Dios Padre, enviado por Él para proclamar el Reino de Dios y entregar su vida por la salvación de la humanidad entera. Sin embargo para esto, necesitamos aceptar a Jesús como nuestro Salvador y Señor. Como nos recordaba el Papa Francisco en su Carta al pueblo de Dios de hace un año: ”La salvación ofrecida por Cristo es siempre una oferta, un don que reclama y exige la libertad. Lavando los pies a sus discípulos es como Cristo nos muestra el rostro de Dios. Nunca es por coacción ni obligación sino por servicio”, Hasta aquí el Papa.

“Una Iglesia que no sirve, no sirve para nada”: Decía el titulo de un libro del obispo francés Jacques Gaillot, que leí en mis años de seminario. La Iglesia no está para mirarse a sí misma, sino para contemplar el rostro del Señor, manifestado en Jesucristo, especialmente al conmemorar los misterios de la Semana Santa, y contemplando el rostro del Señor, entregarlo a la humanidad que busca sentido y esperanza, entre tantas oscuridades. La victoria de Jesús sobre el pecado y la muerte nos llenan de esperanza y nos renuevan en nuestra fe.

viernes, 15 de marzo de 2019

Perseveren en el Señor


Cada vez se hace más difícil para muchos hermanos y hermanas en la fe, el poder vivir su fe y llevar una vida coherente con las enseñanzas de Cristo. Para muchos fieles de nuestras comunidades, parroquias y movimientos de Iglesia, se les hace pesado escuchar las criticas y reparos que muchas veces reciben por las culpas y delitos de otros. Son un signo de esperanza esos fieles, que sin embargo, al comenzar este mes de marzo vuelven a las parroquias, como catequistas, animadores de comunidades, visitadores de enfermos y del 1% (aporte económico), y tantos otros que se dedican a la enseñanza de la fe en los establecimientos educacionales de nuestra región. Gracias por su perseverancia y amor a Cristo y a su Iglesia.

La Palabra de Dios, por medio del apóstol san Pablo nos alerta diciendo: ”ya les advertí y ahora se los repito llorando: hay muchos que se portan como enemigos de la cruz de Cristo”, pero también anima: “En cambio nosotros somos ciudadanos del cielo, y esperamos que venga de allí, nuestro Salvador Jesucristo” y finalmente “perseveren firmemente en el Señor” (Fil 3, 17-4,1).

Este domingo se leerá en nuestras  liturgias el episodio de la Transfiguración de Jesús (Lc 9, 28-36). El Señor cambia de aspecto frente a tres de sus discípulos: Pedro, Santiago y Juan. Junto a Jesús, aparecen Moisés y Elías, que representan la Ley y la profecía. Como Pedro y sus compañeros, también hoy queremos contemplar a Jesús, para que al contemplarlo pueda renovar y transformar a su Iglesia, con la justicia y la profecía que tanto necesita.

viernes, 15 de febrero de 2019

¿Felices los que sufren?





El evangelio de este domingo nos traen las bienaventuranzas (Lc 6, 20-26), pero en la versión del evangelista san Lucas que tiene una diferencia con la tradición de san Mateo (Mt 5), ya que junto con anunciar que serán felices (los pobres, los que tienen hambre, los que lloran, los que son perseguidos por la causa de Jesús), también aparecen advertencias precedidas con un “ay de ustedes” a (los ricos, los satisfechos, los que ahora ríen, cuando los elogien).

Este es un lenguaje duro, y que para muchos puede ser incomprensible. El mensaje de Jesús es un mensaje “contracorriente”, que para muchos puede ser interpretado como revolucionario incluso. La mirada del evangelio nos invita a ver el mundo, la historia y la realidad desde una perspectiva distinta. Desde el pobre, desde el que sufre, desde el que muchas veces no tiene protagonismo ni “pantalla”, ésta es la opción de Jesús, la opción de Dios a lo largo de toda la Escritura y de la historia. Ya lo decía el profeta Jeremías en la primera lectura de este domingo: ”Bendito el que confía en el Señor y en Él tiene puesta su confianza”(Jer 17,7). Nosotros hemos puesto nuestra esperanza en Cristo-recalca san Pablo- porque Él ha resucitado de entre los muertos, el primero de todos (1Cor 15, 19-20).

Las bienaventuranzas son un llamado a la esperanza para todos aquellos que sufren, lloran, y padecen, de que Dios está de su parte y a su vez es un llamado a la solidaridad y a la compasión para quienes podemos ayudar a los demás a llevar su cruz. La fraternidad y la paz llevan a la vivencia del las bienaventuranzas evangélicas, haciendo realidad el Reino anunciado por Jesús, y nos invitan a mirar el mundo desde los ojos de Jesús.

domingo, 27 de enero de 2019

Tus Palabras son Espíritu y Vida






Hace algunos meses en las parroquias y capillas se realizó una encuesta entre la feligresía, en el contexto del Año Eucarístico. Entre muchas otras cosas apareció, una vez más, el interés por conocer y saber más de la Biblia, esto expresado a través de cursos, talleres o en la misma explicación en la Misa. El pueblo cristiano necesita y desea conocer más la Palabra de Dios, para encontrar en ella apoyo espiritual y un sentido a la vida, y no solamente

En la primera lectura de este domingo (Nehemías 8), el sacerdote Esdras, trae el libro de la Ley y la lee ante el pueblo, estos se ponen de pie, responden “amén” (mientras levantan las manos) y luego se inclinan ante el Señor. Luego los Levitas leen la Ley e interpretaron el sentido de manera que se comprendió la lectura. Ya en el Antiguo Testamento, se da importancia a una correcta interpretación de los textos, que pasa por conocer también el contexto histórico y cultural en que fueron escritos los textos. Dice el refrán: “un texto sacado de contexto, es un pretexto”. La Ley, son los primeros cinco libros de la Biblia, que conocemos como Pentateuco.

El evangelio dominical es el inicio del evangelio de Lucas (Lc 1,1-4) y el comienzo del ministerio de Jesús, en la sinagoga de Nazaret (Lc 4,14-21), donde lee al profeta Isaías y luego lo interpreta. Es muy interesante leer el inicio del evangelio, porque nos ayuda a entender, que Lucas no fue un testigo directo de los acontecimientos de Jesús, pero que quiere relatar todo en forma ordenada, para que su destinatario (Teófilo) pueda conocer mejor las enseñanzas del Señor. Reconoce también, que muchos otros también lo han intentado. Esta introducción Lucas la repite en su segundo libro: Hechos de los Apóstoles, en donde si va a ser testigo directo en buena parte de él.





viernes, 14 de diciembre de 2018

La alegría del Señor es nuestra fuerza




La alegría es una característica muy propia del cristiano, que muchas veces parece perderse por la seriedad o la gravedad que los cristianos colocan en su vida y celebraciones litúrgicas. Sin embargo ésta es uno de los frutos del Espíritu Santo que san Pablo enumera en la carta a los gálatas (5,22). El Papa Francisco ha querido recuperar en el primer documento de su pontificado este vital aspecto de la vida cristiana: “La alegría del Evangelio”.

Las lecturas de este domingo resaltan esto en la exclamación de gozo del profeta Sofonías al anunciar la pronta liberación de la ciudad santa: “Grita de alegría, hija de Sión, alégrate y regocíjate de todo corazón” (Sof 3,14). Para san Pablo será un imperativo que transmite a sus comunidades, como lo hace este domingo con los filipenses: “alégrense siempre en el Señor, vuelvo a insistir, alégrense”. La alegría de la que habla san Pablo está fundada en la experiencia vital con Jesucristo. No es solamente estar alegre por nada, la razón profunda de la alegría cristiana es Jesús. “el Señor está cerca”-continua el apóstol- hace un llamado a la oración, a la súplica y a la acción de gracias. Entonces la paz de Dios, tomará el cuidado de nuestros corazones, concluye san Pablo.(Flp 4,4-7).

La alegría verdadera, que es el telón de fondo de este tercer domingo Adviento (llamado Domingo Gaudete, es decir de gozo), nos recuerda que la cercanía del Señor es la fuente de esta alegría, pero que también pide de nosotros una vida humilde y honesta, que nos haga vivir en paz en la espera del Señor. Juan Bautista en el evangelio dominical (Lc 3, 2-3.10-18), recuerda a la gente de su tiempo que la mejor forma de esperar al Mesías es el cambiar la vida, reconocer a Jesús como el Señor y vivir en coherencia a esta fe.

Una Iglesia que no sirve, no sirve para nada

Este domingo, con la celebración del “domingo de Ramos” se inicia una nueva Semana Santa. Diferentes son las visiones q...