En este Blog encontrará reflexiones sobre la Palabra de Dios, a partir de los textos del evangelio de la Liturgia Dominical. Además de comentarios sobre la Iglesia y sus testigos. Quiere ser una ayuda en el seguimiento de Jesús en la Iglesia desde el sur del mundo.

sábado, 13 de enero de 2018

¿Qué va a lograr el Papa?

 

Juan Bautista se presenta en el desierto y predica la conversión y la preparación del Mesías, en torno a él se reúnen discípulos, pero la clara conciencia del Bautista de que no es el Mesías hace que al reconocer a Jesús, invite a los suyos a seguirlo (Jn 1,35-42). “los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús”. Entre estos estaba Andrés, hermano de Simón (Pedro), quien llevará a su hermano ante Jesús, y éste lo renombra como “Cefas” que quiere decir “Piedra” (Pedro). La misión de Juan Bautista, y de Pedro y los demás apóstoles después, es seguir y anunciar a Jesús.

El Papa Francisco, sucesor de san Pedro, nos visita en Chile y viene a continuar con esa misión, de animar y confirmar a sus hermanos en la fe. No viene a lograr fines políticos, ni imponer posturas morales, ni sociales. Aunque en muchas de estas esferas la fe en Jesús tiene mucho que decirnos y motivarnos. Podemos esperar muchas cosas de una visita papal, que diga o no diga, que haga o no haga. No soy quien debe pautear lo que el Papa debe decir o hacer. Tal vez muchos no esperan nada de su visita, para los católicos nuestra actitud ad portas de su llegada es de espera confiada.

¿Qué va a lograr el Papa con su visita?, tal vez nada, según suspicaces intelectuales chilenos, pero esperamos que tras toda la parafernalia, de comidas, ornamentos, papas móviles y aviones, quede el llamado de Dios, como el que recibió Samuel (1Sam 3,3-10), y que gracias a la enseñanza del sacerdote Elí, el joven Samuel pudo responder: “Aquí estoy Señor, porque me has llamado”. Que quede el Señor, que crezca Jesús en los corazones de los fieles, así Francisco habrá cumplido con la misión que se le ha encomendado.


viernes, 29 de diciembre de 2017

Un año más




¿Qué más da?...cuantos se han ido ya. Este domingo se termina el año 2017, un año más –como dice la canción- que nos deja alegrías, tristezas, en fin, parte de nuestra vida y de nuestra historia. Aunque sea una fecha convencional que nos sirve para medir nuestros tiempos y acciones, el fin de año nos ayuda a reflexionar sobre un tiempo determinado. Recuerdo un profesor de filosofía que nos decía que en realidad no es “un año más”, sino que un “año menos”, aunque la canción con esta letra no causaría tanto entusiasmo.

El tomar conciencia del tiempo, es para el ser humano importante, ya que junto al espacio son las dos coordenadas de las cuales no nos podemos separar. La ficción tratará de superar a ambas, y esto está en el imaginario popular: maquinas del tiempo, estar en dos lugares al mismo tiempo, etc.

El tiempo en griego se expresa con dos palabras distintas: cronos y kairos. La primera es el tiempo que pasa inexorablemente, que nos hace correr, que a muchos desespera, de donde salen expresiones como: ”el tiempo pasa volando” o “el tiempo no pasa en usted”. El Kairos, en cambio, es el tiempo considerado como ocasión, más que extensión, es el tiempo oportuno, la oportunidad, el tiempo señalado. El tiempo de Dios es este, que entra en nuestra vida, en la extensión de nuestro tiempo temporal (cronos) y fija en nosotros su presencia, como lo hemos celebrado en Navidad. Que el año que empieza sea un tiempo de Dios para todos. Feliz año.

domingo, 24 de diciembre de 2017

Otra Navidad es posible




Este año el domingo cuarto de adviento coincide con el 24 de diciembre (Noche Buena) y mañana es el día de Navidad, una de las fiestas más importantes del calendario litúrgico de la Iglesia. El nacimiento del Hijo de Dios, es para los creyentes un acontecimiento de una gran relevancia: Es la encarnación del Hijo de Dios, en la persona de Jesús. ¿Qué significa esto?. Que el Señor se hace carne como uno de nosotros, para compartir nuestra vida, nuestras alegrías y tristezas, nuestros gozos y esperanzas. Es un día de mucha alegría por esta misma razón, el saber que es Dios quien se ha querido acercar a nosotros por pura iniciativa suya y por amor, nos llena el alma de gozo.
Por cierto que esto pasa, muchas veces, a segundo plano en las celebraciones actuales de la Navidad, donde otros son los protagonistas y otras las prioridades. El sentido primero de la Navidad, todo esto que hacemos, lo hacemos por una razón más profunda que es el recuerdo del nacimiento de Jesús. Que la Navidad pueda recuperar su centro en el Pesebre, el asi llamado “nacimiento”, y todo lo que de él brota: fraternidad, compartir, solidaridad y entrega. Cada año sin embargo, vemos surgir diferentes iniciativas que van en la linea de Jesús y de la Navidad compartida: campañas de cajas, cenas compartidas, actividades para niños, y muchas más que surgen de la iniciativa y creatividad de muchos.
Jesús es quien nace en Belén, Él es la palabra creadora del Padre, y esta Palabra se hizo carne para habitar entre nosotros, y por esto el mensaje de Jesucristo, contenido en los Evangelios no es una palabra cualquiera, es la Palabra hecha carne, es la Buena noticia de salvación anunciada a los pastores el día del nacimiento de Jesús. Toda la humanidad canta de alegría porque nos ha nacido un Salvador, en el humilde pesebre de Belén. Feliz Navidad a todos.

lunes, 6 de noviembre de 2017

el reconocimiento


Es normal que las personas busquemos ser reconocidos en nuestro entorno familiar, social o laboral. Es legítimo aspirar a que si uno hace un buen trabajo este sea reconocido por los superiores, o que se agradezca aquello que hacemos. Es un reclamo frecuente incluso al interior de las familias, la falta de reconocimiento por lo que se hace, en el seno familiar. Los diferentes “días” de algo que se distribuyen en el calendario ayudan a facilitar esto.

Sin embargo, cuando esto excede los limites, puede convertirse en una obsesión o en un abuso de poder. Jesús en el evangelio de este domingo (Mt 23, 1-12) enseña a sus discípulos a no ser como los fariseos y maestros de la Ley que buscan los primeros puestos y ser saludados en las plazas como maestros, y a estos les reprocha que muchas veces colocan pesadas cargas en los demás y ellos mismos no las cumplen. Aunque enseñen correctamente la Ley de Dios, su actitud no se compadece con esta: “Cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras”, les dice Jesús.

Una vez más Jesús nos invita a centrar nuestras vidas en Dios: no llamen a nadie “maestro” porque tienen un solo maestro, y un solo Padre y un solo doctor, el Mesías. La radicalidad del mensaje evangélico pasa por no buscar, ni vivir sólo del reconocimiento, sino como enseña el mismo evangelio a hacer el bien: dar limosna, el ayuno y la oración “en secreto” y tu Padre Dios que ve tu corazón te premiará.

sábado, 28 de octubre de 2017

A Dios y al prójimo


Le preguntan a Jesús por el mandamiento más grande de la ley, el doctor de la Ley que le pregunta sabe muy bien la respuesta, pero quiere poner a prueba a Jesús, por eso le da el título de “maestro”, casi en forma irónica (Mt 22, 34-40). Sin embargo Jesús responde en forma correcta, citando a Dt 6,5 y Josué 22,5: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas”, y le agrega desde el Levítico 19,18: “amarás a tu prójimo como a ti mismo”. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los profetas, termina Jesús.

Jesús centra el mandamiento principal en el Amor, como actitud activa del creyente: amor que se enfoca en Dios y también a los demás, como expresión concreta del amor a Dios. Amar a Dios con todo lo que somos y tenemos, es lo que quiere contener en esta triple expresión: el corazón, el alma y las fuerzas. Dios es Amor, y por lo tanto en la medida que nuestro amor está fundado en Él, nuestra vida cobra un sentido transcendental.

Pero el cristianismo, no es sólo un misticismo, que nos aleja y nos evade de la vida. La encarnación del Hijo de Dios y su pasión en la cruz, nos enseña como Dios se ocupa de la humanidad y de toda la creación. Por lo tanto el amor a Dios se despliega el amor a los demás. El amor al prójimo de Jesús, es dinámico y comprometido. La primera lectura de este domingo del éxodo (22,20-26), nos lo recuerda: “no maltratarás al extranjero, no harás daño a la viuda y al huérfano”.

viernes, 18 de agosto de 2017

Acoge al extranjero

 



Hay ciertos pasajes del evangelio que nos cuesta comprender. La liturgia de este domingo nos ofrece uno de ellos: Mt 15, 21-28. Lo recuerdo brevemente: Una mujer extranjera se acerca a Jesús y le pide que sane a su hija, Jesús no le responde nada. Luego los discípulos le piden a Jesús que la atienda, porque les “molesta” con sus gritos, la respuesta de Jesús: “he venido para las ovejas perdidas de Israel”. La última escena ella se postra delante de Jesús para pedir una vez más. Pero Jesús le responde con dureza: “No está bien tomar el pan de los hijos, para dárselos a los perros”, pero ella insiste: “pero comen de las migajas que caen de la mesa”. “Mujer, que grande es tu fe, que se cumpla lo que deseas”, le dice Jesús.

Por qué esta dureza de Jesús, que se contradice con lo que normalmente hacía, incluso había sanado ya a otros extranjeros. ¿Qué es lo quiere enseñar?: Al final del evangelio de Mateo (Cap. 28), enviará a sus discípulos a evangelizar y bautizar a todos los pueblos. Jesús quiere dar una lección a sus propios discípulos, a partir de la fe de la mujer extranjera que le pide por su hija. Les enseña que la salvación no es propiedad de algunos, sino de todos.

San Pablo a los romanos, afirma que la misericordia de Dios ha llegado también a los paganos. Algo que ya el profeta Isaías en el AT anunciaba: “Conduciré a los extranjeros hasta mi santa Montaña, y los colmaré de alegría”. Que también nosotros comprendamos este mensaje del evangelio y podamos acoger con cariño y sin discriminaciones al extranjero que llega a nuestra tierra en busca de paz, llenos de esperanza de encontrar lo, que por diferentes razones, no han podido vivir en sus países.

jueves, 6 de julio de 2017

el camino de Jesús


El camino de Jesús es tan distinto a  la propuesta del mundo que busca la grandeza, lo importante, lo espectacular, y sin embargo el camino de la humildad, de la mansedumbre, de la paz es el que nos propone Dios desde los textos sagrados.

Este domingo en la liturgia el profeta Zacarías (9, 9-10) nos recuerda que el rey esperado vendrá montado en un asno, como signo de humildad y en contraposición a los caballos de guerra en quienes confiaban los habitantes de Jerusalén. Esto es motivo de alegría y júbilo, para el profeta, porque es un rey de paz y no de guerra, y este rey dominará hasta los confines de la tierra.

Jesús es el rey de paz que entra a la ciudad santa, es el rey humilde y de paz que alaba a su Padre del Cielo, porque revela a los pequeños y humildes su mensaje. Por eso este  rey de humildad y pacífico puede ofrecer a los agobiados y afligidos el consuelo “porque soy paciente y humilde de corazón” (Mt 11,28).

Hay que tener –como dice san Pablo- el Espíritu de Cristo para ser como Cristo, animados por el Espíritu podemos tener la vida en nosotros (Rm 8,11-13). Este mismo Espíritu nos ayuda para llevar el yugo y la carga de la vida y que con Cristo podemos afrontar.