En este Blog encontrará reflexiones sobre la Palabra de Dios, a partir de los textos del evangelio de la Liturgia Dominical. Además de comentarios sobre la Iglesia y sus testigos. Quiere ser una ayuda en el seguimiento de Jesús en la Iglesia desde el sur del mundo.

lunes, 6 de noviembre de 2017

el reconocimiento


Es normal que las personas busquemos ser reconocidos en nuestro entorno familiar, social o laboral. Es legítimo aspirar a que si uno hace un buen trabajo este sea reconocido por los superiores, o que se agradezca aquello que hacemos. Es un reclamo frecuente incluso al interior de las familias, la falta de reconocimiento por lo que se hace, en el seno familiar. Los diferentes “días” de algo que se distribuyen en el calendario ayudan a facilitar esto.

Sin embargo, cuando esto excede los limites, puede convertirse en una obsesión o en un abuso de poder. Jesús en el evangelio de este domingo (Mt 23, 1-12) enseña a sus discípulos a no ser como los fariseos y maestros de la Ley que buscan los primeros puestos y ser saludados en las plazas como maestros, y a estos les reprocha que muchas veces colocan pesadas cargas en los demás y ellos mismos no las cumplen. Aunque enseñen correctamente la Ley de Dios, su actitud no se compadece con esta: “Cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras”, les dice Jesús.

Una vez más Jesús nos invita a centrar nuestras vidas en Dios: no llamen a nadie “maestro” porque tienen un solo maestro, y un solo Padre y un solo doctor, el Mesías. La radicalidad del mensaje evangélico pasa por no buscar, ni vivir sólo del reconocimiento, sino como enseña el mismo evangelio a hacer el bien: dar limosna, el ayuno y la oración “en secreto” y tu Padre Dios que ve tu corazón te premiará.

sábado, 28 de octubre de 2017

A Dios y al prójimo


Le preguntan a Jesús por el mandamiento más grande de la ley, el doctor de la Ley que le pregunta sabe muy bien la respuesta, pero quiere poner a prueba a Jesús, por eso le da el título de “maestro”, casi en forma irónica (Mt 22, 34-40). Sin embargo Jesús responde en forma correcta, citando a Dt 6,5 y Josué 22,5: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas”, y le agrega desde el Levítico 19,18: “amarás a tu prójimo como a ti mismo”. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los profetas, termina Jesús.

Jesús centra el mandamiento principal en el Amor, como actitud activa del creyente: amor que se enfoca en Dios y también a los demás, como expresión concreta del amor a Dios. Amar a Dios con todo lo que somos y tenemos, es lo que quiere contener en esta triple expresión: el corazón, el alma y las fuerzas. Dios es Amor, y por lo tanto en la medida que nuestro amor está fundado en Él, nuestra vida cobra un sentido transcendental.

Pero el cristianismo, no es sólo un misticismo, que nos aleja y nos evade de la vida. La encarnación del Hijo de Dios y su pasión en la cruz, nos enseña como Dios se ocupa de la humanidad y de toda la creación. Por lo tanto el amor a Dios se despliega el amor a los demás. El amor al prójimo de Jesús, es dinámico y comprometido. La primera lectura de este domingo del éxodo (22,20-26), nos lo recuerda: “no maltratarás al extranjero, no harás daño a la viuda y al huérfano”.

viernes, 18 de agosto de 2017

Acoge al extranjero

 



Hay ciertos pasajes del evangelio que nos cuesta comprender. La liturgia de este domingo nos ofrece uno de ellos: Mt 15, 21-28. Lo recuerdo brevemente: Una mujer extranjera se acerca a Jesús y le pide que sane a su hija, Jesús no le responde nada. Luego los discípulos le piden a Jesús que la atienda, porque les “molesta” con sus gritos, la respuesta de Jesús: “he venido para las ovejas perdidas de Israel”. La última escena ella se postra delante de Jesús para pedir una vez más. Pero Jesús le responde con dureza: “No está bien tomar el pan de los hijos, para dárselos a los perros”, pero ella insiste: “pero comen de las migajas que caen de la mesa”. “Mujer, que grande es tu fe, que se cumpla lo que deseas”, le dice Jesús.

Por qué esta dureza de Jesús, que se contradice con lo que normalmente hacía, incluso había sanado ya a otros extranjeros. ¿Qué es lo quiere enseñar?: Al final del evangelio de Mateo (Cap. 28), enviará a sus discípulos a evangelizar y bautizar a todos los pueblos. Jesús quiere dar una lección a sus propios discípulos, a partir de la fe de la mujer extranjera que le pide por su hija. Les enseña que la salvación no es propiedad de algunos, sino de todos.

San Pablo a los romanos, afirma que la misericordia de Dios ha llegado también a los paganos. Algo que ya el profeta Isaías en el AT anunciaba: “Conduciré a los extranjeros hasta mi santa Montaña, y los colmaré de alegría”. Que también nosotros comprendamos este mensaje del evangelio y podamos acoger con cariño y sin discriminaciones al extranjero que llega a nuestra tierra en busca de paz, llenos de esperanza de encontrar lo, que por diferentes razones, no han podido vivir en sus países.

jueves, 6 de julio de 2017

el camino de Jesús


El camino de Jesús es tan distinto a  la propuesta del mundo que busca la grandeza, lo importante, lo espectacular, y sin embargo el camino de la humildad, de la mansedumbre, de la paz es el que nos propone Dios desde los textos sagrados.

Este domingo en la liturgia el profeta Zacarías (9, 9-10) nos recuerda que el rey esperado vendrá montado en un asno, como signo de humildad y en contraposición a los caballos de guerra en quienes confiaban los habitantes de Jerusalén. Esto es motivo de alegría y júbilo, para el profeta, porque es un rey de paz y no de guerra, y este rey dominará hasta los confines de la tierra.

Jesús es el rey de paz que entra a la ciudad santa, es el rey humilde y de paz que alaba a su Padre del Cielo, porque revela a los pequeños y humildes su mensaje. Por eso este  rey de humildad y pacífico puede ofrecer a los agobiados y afligidos el consuelo “porque soy paciente y humilde de corazón” (Mt 11,28).

Hay que tener –como dice san Pablo- el Espíritu de Cristo para ser como Cristo, animados por el Espíritu podemos tener la vida en nosotros (Rm 8,11-13). Este mismo Espíritu nos ayuda para llevar el yugo y la carga de la vida y que con Cristo podemos afrontar.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Ungidos por el Espíritu Santo


Vivimos una época en que se van perdiendo los signos, las instituciones no tienen credibilidad, y se busca sin embargo sentirse identificado por algo o alguien. Para los cristianos también esto se torna una búsqueda de mayor identidad de lo propio, pero ¿cuál es el sino distintivo del cristiano?, el mismo Jesús nos dice que el signo distintivo de sus discípulos es el amor mutuo, “en esto conocerán que son mis discípulos, en que se amen unos a otros”, “si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos”.

¿Cómo cumplir con este mandamiento del amor de Jesús?, no es por cierto una tarea sencilla, hay que poner toda la virtud, las cualidades humanas que cada uno tiene para ser testigos del amor en el mundo. Pero no basta con nuestro empeño y nuestras cualidades, éstas deben ser fortalecidas por el Espíritu Santo de Dios. Por eso Jesús promete a sus discípulos que rogará a su Padre para que envíe el Espíritu de la Verdad sobre ellos.

En las primeras comunidades cristianas, como lo testimonia los Hechos de los apóstoles, los discípulos recibían el Espíritu con la imposición de manos de los Apóstoles, y de esta manera quedaban ungidos para vivir con valentía su vida cristiana. Hoy también a través de los sacramentos, en especial de la Confirmación, el cristiano se fortalece en su caminar de fe, en la unción de los enfermos, éstos se ven perdonados de sus pecados y animados en su esperanza. Pidamos para nuestra Iglesia un tiempo de mucha unción en el Espíritu Santo, un nuevo Pentecostés sobre nuestras comunidades.

domingo, 30 de abril de 2017

La Iglesia y los trabajadores




Al celebrar una nueva conmemoración del día del trabajador, fecha que recuerda la represión que culminó en la muerte de los trabajadores en Chicago (EE.UU) a fines del siglo XIX, quisiera retomar algunas palabras del Cardenal Silva Henríquez, en el contexto de la conmemoración del primero de mayo. Decir que la Iglesia ha asumido esta conmemoración de los trabajadores (no del “trabajo”), con la Fiesta litúrgica de San José Obrero –además de la fecha del 19 de marzo donde también se le celebra- para recordar que el papá terrenal de Jesús, era carpintero. En palabras del Cardenal Silva Henríquez: “La Iglesia no olvida su cuna. Su fundador y cabeza, Jesús, el Esposo de la Iglesia, el Dios hecho hombre que ella adora y sirve, era conocido como el hijo de José, el carpintero de Nazaret” (Homilía 1 de mayo 1979).

En otra oportunidad el Cardenal decía: “El derecho del hombre a trabajar no puede, sin embargo ser ejercido de cualquier manera. No basta que el hombre trabaje: es preciso que trabaje humanamente, es decir: como imagen y semejanza de Dios” (Card. Silva Henríquez, homilía 1 mayo 1977).

Estos pensamientos del Cardenal Raúl Silva Henríquez, siguen vigentes en la realidad actual de la Iglesia y del mundo de los trabajadores. La Iglesia, no puede olvidar su humilde origen en José de Nazaret, y por lo tanto debe volver una vez más al pueblo, y a los trabajadores. Y por otra parte volver a reivindicar el derecho al trabajo digno para todos, para que todos puedan vivir una vida a “imagen y semejanza” de Dios, según la voluntad del Creador, que todos puedan vivir la Justicia social en nuestra tierra. Feliz día a los trabajadores de Chile y del mundo.

viernes, 21 de abril de 2017

Mártires de hoy




Hace sólo una semana hemos celebrado con toda la Iglesia, la Semana Santa que concluyó con la gran Vigilia Pascual que anticipa el domingo de Pascua de Resurrección, la festividad más importante del calendario litúrgico de la Iglesia. La semana santa había comenzado el domingo precedente con la celebración de Ramos, con la tradicional procesión y bendición de los ramos que recuerdan la entrada de Jesús en Jerusalén.

Este domingo de ramos, sin embargo se vio tristemente marcado por un atentado en contra dos iglesias Coptas en Egipto, en manos del Estado Islámico (conocido como Isis) muriendo más de 40 personas que profesaban su fe. Ellos son mártires que unen su sangre a la derramada por Cristo en la cruz, y esperan con fe la resurrección futura con el mismo Jesús.

En un tiempo en que se habla tanto de tolerancia y no discriminación, es triste ver como noticias como estas no tienen tanta cobertura como en otros casos. Nos unimos a la distancia con los hermanos cristianos coptos, para que esta antigua Iglesia, que ha permanecido siglos en Egipto a pesar del aislamiento y de las persecuciones, puedan vivir su fe con esperanza y dignidad.

Hacemos votos para que se vean fortalecidos con la próxima visita del Papa Francisco a su país, y que en medio del dolor y de la intolerancia, su testimonio nos fortalezca a los cristianos de todas las denominaciones y de todo el mundo